Todo comenzó una fría madrugada de noviembre. La ciudad estaba tranquila, ya había pasado la media noche y no había un alma en las calles. Aparentemente iba a ser una noche más para cualquier persona, pero para él no. Los hechos que se sucederían esa noche iban a cambiar el resto de su vida. No sabía cómo ni por qué, pero despertó en una iglesia. Una iglesia muy antigua del centro de la ciudad. Todo le daba vueltas y se sentía confuso. ¿Cómo habré llegado hasta aquí? No recordaba nada y ahora se encontraba allí, tumbado en un banco dentro de la oscuridad y el olor a cerrado. Algo le decía que se encontraba en peligro cuando, de repente, recibió un sms de un a extraño que decía “la cuenta atrás ha empezado, escapa”.
No tenía nada que perder, así que decidió hacer caso al extraño aviso. Salió fuera y el frío eterno casi le paraliza. Mientras corría buscando un medio para huir recordaba su pasado y sus años de vandalismo. Gracias a eso pudo abrir un coche con facilidad.